Entre los 17 gobiernos autonómicos que componen España suman, al menos, 1.220 coches destinados a altos cargos. En alguna comunidad autónoma, hasta los secretarios generales tienen asignado un coche, como en Castilla y León o Andalucía, sin olvidar a los delegados provinciales y viceconsejeros.
Los modelos de coches varían desde el Audi A8, cuya versión más sencilla no cuesta menos de 75.000 euros, hasta el Lexus GS-450 híbrido que pasea el consejero andaluz de Turismo, valorado en cerca de 67.000 euros, o los Volkswagen Phaeton de los consejeros navarros, cuyo precio supera en el mercado los 80.000.
Un total de 14 dirigentes utilizan el Audi. Más de 100.000 euros llegan a pagar por él. Algunos presidentes tienen hasta dos Audi, como es el caso del andaluz Manuel Chaves (un A8 2.4 y un A8 L) o del valenciano Francisco Camps. Otros superan los tres, pero combinan el Audi con otras marcas de alta gama.
Cantabria, Baleares, Castilla y León y Melilla, que prefieren la familia Peugot, Volkswagen y Renault.
El manchego José María Barreda circula en un A8, pero, además, tiene adscrito a su Presidencia un A6 3.2, dos A6 TDI Quatt y un Peugot 607 2.9.
El extremeño Guillermo Fernández Vara también tiene un A8 4.2, junto con un Volvo S80.
El presidente vasco en funciones, Juan José Ibarretxe, tiene un A6 y un Mercedes S560. 
Y el ceutí Juan Jesús Vivas pasea en un A6 3.0 que compró, hace ya cuatro años, por 71.900 euros, aunque también posee dos Mercedes.
El resto de presidentes sólo tiene un coche. La mayoría, un A8, aunque hay excepciones.
El castellano leonés Juan Vicente Herrera presume de la berlina de lujo de Renault, un Vel Satis que adquirió por sólo 39.000 euros, después de haber comprado otros 12 vehículos de la misma marca para sus 11 consejeros por el mismo precio.
Gobierno navarro invirtió, en plena crisis, 360.000 euros, en un A8 para Miguel Sanz.  Navarra es la única comunidad autónoma donde los directores generales no tienen asignado coche oficial. Acuden al trabajo en su propio vehículo, aunque disponen de cinco Volkswagen Phaeton, por los que llegaron a pagar entre 52.000 y 61.000 euros por automóvil.
Ceuta y Melilla son las únicas autonomías en las que el número de coches oficiales no supera los dos dígitos. Ceuta tiene tres vehículos para seis altos cargos -queda excluido el presidente- y Melilla, tres para 10 consejeros. El Gobierno ceutí invirtió 12.000 euros en un Peugeot 308.
Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla y León son las comunidades autónomas por las que circulan más coches oficiales, según los datos facilitados por los distintos Gobiernos autonómicos. Los números son 234, 200 y 100, respectivamente. 
En el caso andaluz, de las 14 consejerías que tiene la Junta, la de Economía y Hacienda es la que más coches oficiales tiene asignados. Hasta 21, frente a los 13 de Cultura. Además, cada consejería tiene ocho delegados provinciales y cada uno un vehículo oficial.
En Castilla y León, la flota oficial está compuesta por coches de alta gama de la marca Renault, entre Vel Satis (para los altos miembros del Gobierno) y Laguna. El Ejecutivo de Herrera adquirió estos últimos por 25.000 euros cada uno, gracias a un sistema de compra centralizada que le permite negociar a precios más baratos.
En cuanto a los valencianos, el coche preferido -además de los dos Audi A8 de Camps- es el Volvo S80, o dicho de otra manera, un automóvil cuyo precio puede rozar los 40.000 euros. Tan solo para los consejeros, la Generalitat dispone de 13 autos de este modelo.
No obstante, es Galicia la que ha roto moldes, al menos, con Touriño a la cabeza del Ejecutivo. Hasta 355 coches oficiales, o lo que es lo mismo, un gasto mensual para el bolsillo de los contribuyentes gallegos de más de 166.000 euros.El popular Alberto Núñez Feijoó, se comprometió a vender el A8 de Touriño y adquirir un Citroën C6, cuyas ventas han descendido ya un 36% por la crisis del sector. En concesionario, su precio es de hasta 43.000 euros.
 El presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla,  presume de desplazarse en taxi, pese a tener un Peugeot 607, adquirido en 2005, dentro de un paquete de 11 vehículos destinados a su consejo de Gobierno y que llegó a presupuestarse en 455.000 euros. Este modelo de coche ,a precio de mercado, se encuentra desde 36.650 euros.
Murcia destina 1.720 euros anuales a mantener el A8 del presidente Ramón Luis Valcárcel y 1.630 euros a cada uno de los A6 de los consejeros. 
La Rioja invierte un total de 39.700 euros en el mantenimiento de los 23 coches que tiene a disposición de sus altos cargos. El A8 de Pedro Sanz supone un gasto anual de 2.300 euros, mientras que los A6 de sus consejeros se llevan 1.700 euros cada año. 
Cantabria, la comunidad del austero Revilla, se desembolsan anualmente 50.000 euros por el leasing de 12 coches, según consta en los presupuestos autonómicos.
Un coche oficial blindado tiene una vida media de cinco a siete años. El resto de automóviles puede alcanzar los 10 años. En España, hay más de 30 millones de vehículos matriculados, de los cuales 22 millones son turismos. En plena recesión económica, los gobiernos siguen derrochando dinero.

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