Discurso del Presidente del Gobierno en el IV Congreso Mundial contra la Pena de Muerte

Ginebra, miércoles, 24 de febrero de 2010
Señor Diouf, Secretario General de la Organización Internacional de la Francofonía, señor Robert Badinter, autoridades, señoras y señores,
Hace poco más de un año inaugurábamos esta Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, que nos acoge hoy bajo la belleza de su cúpula, plena de simbolismo, con la que España quiso contribuir a la conmemoración del sesenta aniversario de la Declaración Universal. Y hoy quiero comenzar mi intervención expresando mi agradecimiento por haber sido invitado a participar en la Sesión de Apertura de este IV Congreso Mundial, organizado por “Juntos contra la Pena de Muerte”, en colaboración con la Coalición Mundial.
Desde el año 2001 tres ediciones han precedido a la que inicia esta mañana sus trabajos: Estrasburgo, Montreal y París. Todas ellas fueron punto de encuentro y reafirmación del mismo noble movimiento que hoy nos reúne en Ginebra, un movimiento que ha crecido en fuerza y determinación, un movimiento militante, de valores.
En esta nueva cita la participación va a ser excepcional: durante tres días más de mil personas representantes de la sociedad civil, organizaciones internacionales y Gobiernos intercambiarán experiencias y puntos de vista para definir y reforzar estrategias que impulsen la abolición de la pena de muerte, como paso previo a una moratoria universal que detenga las ejecuciones en el mundo.
España ha sido uno de los promotores de la celebración de este IV Congreso. Lo hemos hecho desde el convencimiento de que constituye un foro idóneo para aunar esfuerzos y para elevar una voz fuerte y clara a favor de la erradicación de la pena de muerte, una voz que ha de hacerse presente en todos los rincones del planeta. Por ello, para España sería un honor acoger la próxima edición de este Congreso y desde esta tribuna les invito a que así sea.
Señoras y señores,
A lo largo de los últimos decenios se ha ido consolidando un movimiento mundial de extensión de los Derechos Humanos, cuyo fundamento y primera razón de ser es la afirmación incondicionada de la vida y de la dignidad de las personas.
El avance ha sido muy significativo, sobre todo en los últimos veinte años, y hoy más de las dos terceras partes de los países miembros de Naciones Unidas han abolido la pena de muerte en sus legislaciones o en la práctica. Pero, aunque es bueno reconocer los logros alcanzados, sin duda gracias al trabajo que realizan día a día tantas personas y organizaciones como las que estáis aquí, no podemos darnos por satisfechos. Desgraciadamente, son todavía numerosos los lugares donde continúa aplicándose la pena de muerte y, por ello, es preciso incrementar, seguir trabajando y hacer todos los esfuerzos para conseguir su erradicación universal.
Por ello, apoyamos las campañas que ha puesto en marcha la Coalición Mundial en favor de la ratificación del Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que es el único instrumento jurídico vinculante de alcance universal que prevé la abolición.
España es hoy un país totalmente abolicionista. Así se desprende de su legislación nacional y de la ratificación de todos los Tratados Internacionales al respecto. Además, la erradicación de la pena de muerte forma parte de las prioridades de nuestra política exterior, como establece el Plan de Derechos Humanos que nuestro Gobierno aprobó en diciembre de 2008.
Nuestro propósito es firme. Mientras persistan los motivos para ello, seguiremos incorporando la cuestión de la abolición de la pena capital en todos nuestros contactos bilaterales y en nuestra acción diplomática; desde el respeto al principio de no injerencia, pero también desde la exigencia al respeto a los Derechos Humanos, a los derechos universales de todos los ciudadanos.
Durante este primer semestre de 2010, en el que nos corresponde la Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, continuaremos impulsando las directrices de la Unión Europea y trabajando con miras al establecimiento inmediato de una moratoria en los países que todavía son retencionistas, como paso previo a la abolición.
Seguiremos realizando también gestiones directas allí donde se produzcan casos individuales de aplicación de sentencias de pena de muerte que violen los criterios mínimos establecidos por el Derecho Internacional. En particular, cuando afecten a los grupos más vulnerables: menores de edad, mujeres embarazadas o personas con discapacidades mentales.
Y en el marco de las Naciones Unidas vamos a impulsar la aprobación de una nueva Resolución de la Asamblea General, a finales de este año, sobre el establecimiento de una moratoria en el uso de la pena de muerte. Para ello, desde la Unión Europea coordinamos la actividad de los Estados miembros con otros países de todas las regiones del mundo.
Señoras y señores,
España y los españoles estamos plenamente comprometidos en la lucha contra la pena capital, plenamente comprometidos en el respeto a la vida y hoy les anuncio un nuevo paso en la dirección de este compromiso.
El Plan de Derechos Humanos aprobado por nuestro Gobierno, al que me acabo de referir, establece la creación de una Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, que se enmarca en la voluntad de nuestro país de contribuir a reforzar la corriente internacional existente a favor de la abolición universal. La Comisión estará operativa en el segundo semestre de este año y desarrollará una importante tarea complementaria de las acciones que los representantes de la sociedad civil, organizaciones internaciones y Gobiernos están llevando a cabo. Con todos ellos trabajará en estrecha cooperación.
Integrarán la Comisión personalidades de alta autoridad moral y reconocido prestigio internacional de todas las regiones del mundo. La relevancia de sus miembros, su independencia en la toma de decisiones y su amplia representación geográfica le conferirán una gran visibilidad en la esfera internacional. Para la realización de sus actividades contará con el respaldo de un Grupo de Apoyo integrado por representantes gubernamentales, con quienes ya se han iniciado contactos para avanzar en la organización.
Estoy seguro de que el trabajo de la Comisión y del Grupo de Apoyo serán de gran ayuda para lograr la aplicación universal de una moratoria efectiva en 2015 como paso previo a la abolición total de la pena capital.
La elección de la fecha, 2015, no es casual. Es consecuente con la convicción de que la defensa de la dignidad humana es indivisible y de que es preciso avanzar en todos los frentes y combatir con la misma determinación la violencia, el hambre, la pobreza y la enfermedad. Si hemos fijado este año para revisar el grado de consecución de los Objetivos del Milenio, qué mejor que llevar a 2015 la moratoria universal que nos proponemos alcanzar.
Señoras y señores,
Impulsando estas iniciativas, España quiere contribuir a promover o a respaldar en la Comunidad Internacional acciones que tengan como objetivo la plena extensión y reconocimiento universal de los Derechos Humanos, y la condena allí donde no se respetan porque, con Salvador de Madariaga, “no queremos que la Historia se limite a ser una mera cascada de hechos; queremos que la Historia sea una cadena de actos que antes han aflorado en el pensamiento de los hombres”.
Así que tenemos, amigas y amigos, militantes a favor de la abolición de la pena capital, cinco años por delante para lograr un gran objetivo: que se detengan las ejecuciones en el mundo. Este objetivo está a nuestro alcance si trabajamos bien y lo hacemos juntos porque, si son importantes los Estados y los Gobiernos, tanto o más lo es la acción de la sociedad civil internacional que ustedes representan como Coalición Mundial contra la Pena de Muerte; sociedad civil en esta Coalición Mundial a la que desde aquí quiero reconocer por su trabajo, por su esfuerzo y por sus convicciones a favor de una causa tan alta y tan digna como es la abolición de la pena capital.
Sólo me queda desearles el mayor éxito en este IV Congreso Mundial. Su éxito, nuestro éxito, será el éxito de los Derechos Humanos, será el éxito de la dignidad de las personas, será el éxito de la protección de la vida y será el éxito de Estados que respeten hasta el último instante la vida de todos y cada uno de sus conciudadanos.
Nadie tiene derecho a arrebatar la vida a otro ser humano, absolutamente nadie. Trabajemos por esta causa. Me tienen a su disposición.
Gracias.

Se puede ganar dinero en Internet ?

Con la tecnología de Blogger.